Capítulo 1: Interrupción

Desde hace poco que se me ha hecho costumbre venir a la biblioteca, no por querer estudiar realmente; es un lugar relajado para pasar el rato y leer algunos de los comics que se encuentran en la sección de libros marginados, ¿por qué a la directora le molesta que leamos cómics? "eso no es lectura" que tontearía, se cree que estamos en una de esas ridículas escuelas de genios, siempre gritando cada vez que no traigamos ningún trofeo a casa, o cada que el nombre de nuestra escuela: "no se encuentra entre las más destacadas del país", algún día lo fue, pero desde hace años que no aportamos nada en ninguna cosa.

De todos modos, este lugar se volvió una escapatoria para huir de casa, o mejor dicho: ganar tiempo estando fuera. No es un lugar tan agradable.

Pero hoy, que justo he descubierto el pináculo de los cómics, ese diamante que se escondía entre la estantería, eso que me ha devuelto la ganas de vivir para poder leer otro como los de su tipo...

Hoy se le ocurre venir a "estudiar" a Henry.

Ah, sus ronquidos, si pudiera describirlos diría que es como los de un búfalo, uno muy enfermo a tan solo días de morir agonizando entre mucosidad y baba.

Y ni aunque me vaya al rincón más alejado de la biblioteca dejo de oírlo.

Hay veces en las que simplemente deseo asfixiar con una cuerda a alguien.

Esta era la excepción, si; no quería asfixiarlo, simplemente desearía poder darle varios golpes y arrancarle la lengua, para que su sufrimiento sea equiparable al mío.

Lamentablemente existe algo llamado, justicia legal, por lo que me abstendré de hacer cualquier cosa que pueda llevarme a prisión o a la correccional en el mejor de los casos.

De tanto enojo conmigo misma por no poder ignorarlo, decidí que era mejor dar una vuelta por los pasillos.

A estas horas ya muy poca gente se encontraba por aquí.

"Hola Cloe" decía mientras sujetaba unos libros en las manos "¿vienes de la biblioteca?"

"Si"

"¿Viste a Henry por algún lado?"

"Ah, sí, allí está el dormilón"

"Gracias, lo estaba buscando"

Becca era de esas chicas cliché que salen en cualquier lado, por lo que no me tomaré la molestia de presentarla.

Si tienen la curiosidad, tiene dos coletas y usa un perfume demasiado empalagoso, me detectarían diabetes tipo tres si inhalo solo un poco.

Y siempre es tan agradable, ¿por qué es así? En otra vida capaz y fue ese señor del bigote que por poco y conquista el mundo. De lo contrario su amabilidad no me es explicable, siempre tan cordial y gentil, la gente así oculta un pasado tan degradante que solo quiere revertir haciendo buenas acciones de ahora en adelante.

O será que simplemente estoy celosa de ella...

El cielo naranja marca la hora de regresar a casa, lamentablemente.

Me siento un poco más ligera de lo normal, este buen ánimo se lo debo a ese cómic, al final de cuentas pude terminar el primer volumen. Ahora supongo que ahorrare para comprar el siguiente, porque no creo que el segundo volumen aparezca en ese lugar.

Mientras tarareaba, me percate de una sombra en los pasillos. Una que violentamente paso de un lado a otro.

Un poco consternada seguí mi camino a la entrada de la escuela.

Hasta que escuche un golpe seco contra el suelo.

Un temblor casi indetectable.

El ruido de algo cayéndose justo en el pasillo a mi derecha.

Curiosa por saber que era, me aproxime. Lentamente sin dejar escuchar el ruido de mis zapatos. Me encontraba un poco nerviosa así que empecé a gatear, un poco más rápido.

Cuando logre ver algo...

Una mujer, una enorme mujer de cabellera rubia estaba mordiendo el cuello de otra, sangre, sangre que danzaba entre sus colmillos y resplandecía con el contraste de la camisa blanca de la estudiante.

Unos quejidos acompañaban la ejecución.

Se escuchaba el crujir visceral de su cuerpo proveniente de su abdomen, que se movían al ritmo de los dedos de su mano izquierda, que al fijarme tenía unas uñas que bien podrían llamarse garras, ahora rojizas.

Mientras le veía absorber todo del cuello, me percate que por más que me acercaba ella parecía no poder percibirme.

Me acerque porque estaba incrédula de lo que veían mis ojos, quería tocar y sentir si esto que veía era realmente cierto, no una ensoñación.

En cuanto intente posar mi mano sobre ella.

Sentí una brazo sobre mi cuello.

El corazón se me detuvo.

La mujer me veía fijamente, aún no comprendía como pudo moverse tan rápido.

Sus labios estaban empapados en sangre, el olor era muy fuerte.

Sus ojos que brillaban y hacían del oscuro pasillo una luz tenue que presionaban la mente.

Me sentía disociada, no podía gesticular palabra alguna.

"Niña tienes suerte que ya he acabado aquí"

Dijo la mujer mientras me soltaba del cuello.

"No deberías decirle esto a nadie" burlonamente decía "igualmente nadie te creerá"

Mientras retrocedía aturdida, di media vuelta y corrí con mis últimos pensamientos conscientes.

Todo me daba vueltas, mi cuerpo se encontraba temblando por lo que me tropezaba cada tanto.

¿Qué está pasando en este pueblo?

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