Capítulo 2: Día Libre
Un cuerpo lleno de sangre, la directora enloquece y todo el pueblo se pregunta ¿es esto una broma de mal gusto?
Porque la chica que practicaba baloncesto se encuentra en la morgue, ¿llorarán sus padres? No, estoy seguro que hasta el momento les ha sido difícil si quiera imaginar que está realmente muerta.
El llanto vendrá en esta tarde, cuando regresen del trabajo y vean que su hija no ha llegado, ningún beso en la entrada ni a la hora de dormir, toda esa rutina será de ahora en adelante retoños de una chica que ya no existe.
Enserio, "era un amor de persona", o eso es lo que todos dicen, no puedo evitar sentir empatía por sus padres, pero ella me es un poco indiferente. No estoy segura del porqué, odio eso. El no poder sentir.
Un poco de pena por la directora, faltaban solo cuatro días para las Inter escolares, ahora en las noticias solo se hablará de la escuela, pero como lugar de un asesinato.
Algo que me ha puesto un poco curiosa es el hecho de haber escuchado de la bocas de mis compañeras que traerán a un detective de la gran ciudad, he de suponer que nuestras autoridades no eran lo suficiente para este caso, sobre todo porque aquí no suele pasar ese tipo de cosas. Es una ciudad que apenas y alcanza los diez mil habitantes. Este tipo de sucesos sí que son realmente extraños.
Salí a caminar para despejar la mente.
En este parque siempre disfruto del aire que me ventila el cráneo, donde puedo quizás y vivir lo que muchas mariposas sienten al volar con las brisas.
A veces también quisiera simplemente dejarme llevar, sin tener nada que pensar.
Mas no puedo, porque he de querer pensar; a veces demasiado.
Aturdida.
Aturdida he de sentirme por el inquietante remordimiento de no haber avisado sobre la mujer rubia.
Es de humanos huir.
De todo lo que no queramos aceptar.
Hui por miedo, no dije nada por cobarde.
Aunque nada me asegura que algo realmente hubiese cambiado, por eso he decidido que ella ya no tenía salvación para cuando la encontré.
Solo así calmare mi angustia.
Mientras miraba los autos pasar, sentada en la banquilla más próxima a la calle del parque; alguien se sentó a mi lado.
Llevaba un abrigo rojo, que le cubría hasta las piernas, unas botas y un sombrero negro.
Sus manos cubiertas de unos guantes de un material que bien podría ser de cuero.
Y sus lentes de sol que ocultaban cualquier tipo de intención.
Hace un calor terrible, ¿Cómo puedes vestir eso? Creo que ni un masoquista haría tal locura, un golpe de calor era inminente para cualquiera que usará esas prendas.
Cuando quise levantarme fui sujetada del brazo.
"Quédate" escuché.
"¿Perdón?" dije mientras me giraba para verla "¿la conozco?"
"Afortunadamente, sí"
Me senté de nuevo, un poco mas al borde extremo del banquillo.
"Tú amiga"
"¿Mi amiga? Respondí confusa "¿cuál amiga?"
"La chica que mate hace unos días"
Una punzada en mi corazón me hizo brincar.
Ella se sacó los lentes.
Pude ver esos mismos ojos brillosos. Esta vez sin el reflejo de la sangre que brotaba en ese entonces.
De su abrigo saco una bolsa negra, era pequeña, estaba amarrado por una cuerda gruesa. "Tómalo" me dijo, y yo con desconfianza lo agarré.
Nos quedamos en silencio, no había nada de que conversar.
La bolsita me picaba la curiosidad, pero no quería abrirla.
Ella sonrió levemente.
"¿No lo harás?" decía "Como quieras"
Un silbido me erizó la piel.
Se puso de pie y se paró frente a mí.
"Escucha, debo decirte algo" ahora hablaba más seria "me pidieron no tocarte ni un poco, yo no lo haré respeto mucho a quien me lo ordenó, pero quiero que lo de ese día no se lo cuentes a nadie"
"¿Te pidieron qué no...?"
Ignorando mi pregunta simplemente caminó en la dirección contraria a la mía. No dio ningún detalle extra.
Simplemente se perdió lentamente de mi vista.
Me dediqué el tiempo restante de la mañana a darle lógica a lo que había pasado estos días.
Mientras escuchaba en la televisión reportes sobre la investigación de la muerte de Sara, "no tenemos idea de quién la mató" era la síntesis.
Yo si sabía quién fue, ¿ellos me creerían si les contara?
Definitivamente, no.
En el borde de la cama me destruía la angustia.
Mire la bolsita negra.
Desate el nudo que la mantenía cerrada, y la abrí cuidadosamente.
Una nota cubría el contenido:
"Para Cloe"
Me aterre lo que veía sobre mi cama.
Un cumulo de uñas.
Uñas perfectamente arrancadas, cubiertas de sangre ya seca. Impregnadas de un leve olor a muerte. En cuatro de ellas se podía ver una letra que al juntarlas decía:
"Sara"
No pude dormir ese día pues al cerrar los ojos veía vívidamente como sus manos eran desgarradas por aquella criatura que resplandecía la habitación con sus ojos y dientes.
Vísceras por todas partes, un animal desenfrenado rebanando piel humana.
Humana piel que desencadena fervor por el humectante deseo de los carnívoros que acechan con maldad a la especie humana.
Las imágenes no podían desaparecer de mi mente, esa oscuridad de mis ojos era remplazada por el visible sufrimiento de Sara.
Deseaba que al quedarme dormida todo este dolor desapareciera.
De todos modos eso no sucedió en estos días y para cuando desgraciadamente las clases se retomaron, no paraba de escuchar cosas del tema.
"Tienes la cara larga, ¿qué ocurre?"
"No dormí bien"
Iris, intentaba animarme.
"Tenemos una hora para salir, me dijeron que el guardia se quedó dormido"
"¿Y a dónde iríamos?"
"A cualquier lugar, aquí es muy aburrido"
Eché un suspiro, tenía razón cualquier lugar seria menos deprimente ahora.
Mientras pasábamos por los pasillos, ella se detuvo.
"Iré al baño, espera un momento"
Me quedé dando vuelta hasta que ella volviese.
Cuando escuché una conversación que venía cerca de donde había muerto Sara.
"¿Cómo sabes que fueron ellos?"
"Porque yo los conozco, los he visto hacerlo"
"Debes estar mintiendo"
"Claro que no"
"Chicos ¿no es esto por lo que creamos el club?, iremos a ese lugar a verlo con nuestros propios ojos"
Mientras yo continuaba esperando, vi como ellos salían frente a mí. Dos mujeres y tres hombres, los conocía de nombre, eran una sección distinta a la mía, a excepción de uno de ellos que era de un grado inferior.
¿A dónde se dirigían?
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