Capítulo 4: Un techo extraño

Es curioso como la única vez en la que desperté viendo un techo de color blanco fue la vez en que me internaron luego de comer algo; no recuerdo que era exactamente, solo que me cayó terriblemente mal, los doctores dijeron que me intoxique.

El olor de este lugar es similar,

Si, olor a hospital. Ese ambiguo aroma.

Miré mi torso.

¿Una bata?

Sí, llevaba puesto una. Era muy suave para ser de un hospital cualquiera.

Al lado mío, una mesilla; una nota descansaba al lado de una manzana.

La tomé:

"Recupérate"

Supongo que eso haré, tomé la fruta y tras dar unos mordiscos decidí salir de la habitación.

Deambulando por los pasillos me encontré con algunos doctores y enfermeras.

Pocos pacientes.

Para ser un hospital estaba más vacío de lo que pensé.

Gire la cabeza intentando buscar la salida. Habían algunas pantallas en las paredes que citaban sobre el cuidado de la salud. En la esquina de cada una de esos televisores decía:

Hospital Sanfer

Tenía sentido.

Los pocos pacientes aquí es por el alto costo.

Las personas prefieren esperar horas para ser atendidos en el hospital público.

Algunas ni llegan al consultorio.

"Mis padres van a matarme"

¿Cuánto será la factura de mi hospitalización? Espero que sea posible pagar en cuotas, no quiero que me castiguen por esto.

Ahora tendré que explicar cómo llegué, quien me disparó, que vimos...

Tantas cosas que realmente no quiero recordar.

Me senté en uno de los banquillos que estaban en recepción.

Parecía que todo hubiese sido un sueño.

Una pesadilla más bien.

Poco a poco devore cada milímetro de la manzana, dejando solo su corazón.

Los momentos de terror resurgieron.

Iris...

¿Dónde está Iris?

Me acerqué a la recepcionista, le pregunté por ella.

Solo respondió que yo había sido dejado en la entrada del hospital, el de seguridad dijo que fue un hombre quien me trajo, pero que solo era yo, nadie más.

Entonces significa que Iris...

No, eso no es posible debe estar en algún lugar, tal vez la capturaron.

Eso es lo que espero que haya pasado.

Salí al patio, un hospital tan caro obviamente debería tener un lugar agradable para descansar.

El sol me empañaba la vista, parecía que se acercaba el medio día.

Un momento...

¿MEDIO DÍA?

He amanecido aquí.

Era de esperar, claro está, solo que no había caído en cuenta hasta ahora.

Dios, Dios.

Mis padres, ¿Cómo les explico todo esto?

Peor aún, ¿Cómo se lo digo a los padres de Iris?

Dejé escapar un suspiro.

Sabía que posiblemente había arruinando mi año.

Yo, Iris, esos chicos.

Supuse que todo estaba perdido así que me dirigí a la salida.

Mientras cruzaba el umbral una de las enfermeras se me acercó.

"Veo que ya te sientes mejor" me dijo entregándome una llave "Ve a casa, ella te dirá que hacer con esto"

Era grande, y tenía tallada una cruz de color rojizo. Su acabado era impecable.

Ya con el sol en lo más alto me dirigí a casa.

Mis piernas temblaban, era seguro que habían llamado a mis padres, es de protocolo ¿verdad?

Entonces solo quedaba soportar la discusión que tendremos.

"Ya llegué"

Entré arrastrando los pies.

Me pareció extraño que nadie respondiera a mi llamado.

La casa parecía desértica.

Hasta que crucé la primera habitación.

En el centro una figura me esperaba.

"Te tardaste un poco"

Me detuve, no esperaba escuchar esa voz de nuevo.

Me atreví a hablar por más temblorosa que tenía la voz.

"Dime tu nombre"

Se puso de pie, media unas cuatro cabezas más que yo, era imponente.

"Katlen" respondió mientras extendía su mano "Un placer señorita Cloe"

"¿Dónde están mis padres? "

"Durmiendo" dijo con una serenidad que me alertó aún más.

Subimos las escaleras, ellos se encontraban en su habitación. Sus ronquidos me confirmaron la situación.

"Despertaran en cuánto me vaya de aquí"

Regresamos a la sala, cada una sentada frente a frente.

La tensión se sentía en el ambiente.

"¿Qué les paso a los demás?

"Oh, el resto..." decía mientras una mueca de incomodidad se apoderaba de su rostro "La mayoría, por lo menos tres de ellos mueren de forma instantánea"

Era de esperar que hubiera muertos, solo quería confirmar algo.

"Iris ¿está bien?"

"En primer lugar, está viva" hizo una pausa "En segundo, no creo que quieras verla, por ahora"

Ella se levantó del asiento, se inclinó hacia mi, y con una leve sonrisa me dijo:

"Ella ya no es humana"


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