Capítulo 5: Tanatorio
En la mañana me encontraba con nauseas, el mundo me daba vueltas y mis ojos dolían como si fuesen punzados por agujas muy finas.
Algunas de mis compañeras me repetían.
"Estás pálida"
Con las pocas fuerzas que tenía me levante del asiento.
"Profesora, debo ir al baño"
Era recién la segunda hora de la escuela así que todo se
encontraba limpio.
Me mojé el rostro, tenía unas ojeras horribles y mis labios
estaban resecos; me di unas palmaditas en las mejillas.
"¿Qué me ocurre ahora?"
Han pasado unos días desde aquel suceso, y mi cuerpo no ha
tenido un día de descanso.
No he podido dormir.
Además, en horas de la madrugada, tengo un dolor horrible en
la mandíbula. Como si se me quisiera partir a la mitad.
Odio todo esto, me lamento cada día haber sucumbido por la
curiosidad y adentrarme con...
Iris
Ha de estar bien, si esa vampiresa dijo que la cuidaría;
bueno, alguien como ella debe de saber todos los cuidados para que se recupere,
¿no es así?
Lo último de esa reunión, lo recuerdo.
"Ella no es humana"
No especificó a que cosa exactamente se convirtió, ¿ha de ser
lo mismo que ella? Si es así, que envidia, ser un ente de la noche, un monstruo
hermoso e inmortal, ¿no es una bendición?
Me es imposible quedarme de pie, este dolor es inmenso.
Me recosté en una esquina del baño, y quedé con la cabeza
mirando hacia arriba; cientos de pensamientos pasaron por mi mente; uno de
ellos.
¿Quiénes más sabrán de esto?, la ¿policía?
Era imposible que un asunto como este se tratase de forma
seria por las autoridades.
Me siento un poco absurda, ¿todo eso fue real?, quiero
decir. Iris suele andar con chicos extraños, ¿puede que sin que me dé cuenta me
haya drogado?
Ah, ojalá fuera así.
¿Dónde estás Iris?
....
Parece que me quedado dormida.
¿Qué es esto?
La habitación es muy diferente, es monocromático. Mis manos,
pies... todo estaba de ese modo.
Silencio.
No percibía ningún tipo de sonido, ni el ruido de mis
pisadas.
¿Estoy soñando?
Sali de la habitación, un pasillo largo y con fondo
indistinguible se encontraba tras la puerta; en cada lado había una puerta de
aspecto metálico, cada uno con una enumeración.
la puerta de la que Sali era la numero 0.
El resto iniciaba desde el 3, al frente de el estaba el 4. Y
así consecutivamente.
Tuve miedo de entrar abrir alguno. Por lo que solo me
dispuse a caminar en forma recta mientras mis ojos analizaban de lado en lado
si algo ocurría.
En la puerta número 17 se podía ver un resplandor por
debajo. Era rojo, lo cual era irregular en ese espacio monocromo.
Al pasar, note por primera vez que podía oler algo.
Era un olor metálico, tan fuerte que podía saborearse en el
aire.
Las paredes eran de color verde, y el suelo un blanco tan
pulido que por el brillo no se podía ver ni rastro de mi sombra. Mi cuerpo se
puso tenso, mi garganta se cerraba lentamente; me costaba mantener el aliento.
Mi pecho estaba a punto de estallar.
Mientras más avanzaba, más me perturbaba de las cosas que
encontraba allí dentro.
Primero dos cuerpos, uno encima de otro; tenían una cruz
tallada en el brazo izquierdo.
El más alto era un adulto, por el estado en que se encuentra
he de creer que ya tiene mucho tiempo aquí. El otro era una mujer joven, tenía
el cabello muy largo y de color plateado.
Al tener ambos la boca abierta pude ver como ninguno de los
dos poseían diente alguno. Arrancados de forma quirúrgica, no había un indicio
que mostrase violencia, parecía como si alguien simplemente los desarmó, como
quitar la pieza de un juguete simple.
No continue observando mi mente se empezó a nublar, después
de todo es la primera vez que veo un cuerpo, pero...
Esta sensación me es familiar...
La habitación era increíblemente larga, calculo que unos 5 o
6 metros de ancho y una infinita profundidad.
Mientras más me adentraba podía ver más cadáveres, brazos y
vísceras por doquier.
No quería continuar viendo, me costaba porque el dolor
volvía con más fuerza; ese punzante y aplastante dolor en mi mandíbula.
...
En medio de todo un hombre, estaba sujeto a un muro que
partía la habitación en dos entradas.
El hombre tenía la piel muy pálida, los ojos morados y una
corona de espinas que lo lastimaba, pues de él, sangre brotaba.
Con la mano que tenía libre de atadura me señalo una
entrada.
Evite hacer contacto visual al principio.
Pero era indescriptible la sensación de autoridad sobre mí.
En un desliz lo mire directamente a los ojos.
"Hija"
Susurró.
Y yo...
Mi mandíbula se distendió, y mi boca se abrió de forma
anormal, los huesos de mi rostro se reacomodaron en una posición más extraña.
Me lance hacia el tipo, mis manos desgarraron cada parte de
su piel, mientras sangre y grasa salpicaba sobre mi rostro deforme; aguante un
momento, los músculos de sus piernas si que eran muy duros por lo que me moví
hacia ellos y de un mordisco los despedace me comí como si fuera el festín de
año nuevo, no puedo describir la sensación tan placentera de como mis dientes
desgarraban todo lo que se le atravesaba, mientras mis manos manoseaban cada
centímetro de piel, musculo, que existía en aquel cuerpo exquisito que ya no se
encontraba sujeto a ese muro, sino a mis brazos y boca.
Cuando pude sorber la última gota de sangre terminé empapada
de rojo, tenía algunas vísceras sobre mí.
Una puerta morada se apareció, estaba delante de mí; la
cruce.
Estaba en el baño de nuevo.
Mire el espejo.
No podía creerlo.
Me saque toda la ropa y agarre una cubeta, la llene de agua y
me lo lance desde la cabeza.
Varias veces hasta que no quede ninguna pisca de tinte rojo.
Entre a un cubículo, me senté.
No.
No.
No.
¿Qué es esto?
¿Qué soy?
¿Por qué?
Mientras me cuestionaba lo sucedido una serpiente salió tras
mío.
"Niña, has cometido un error"
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